Corto pero intenso:
Un cuarto, jóvenes conspiradores. Ya no recuerdo qué había que destruir, u obtener, o construir, pero estábamos ocupando un local que no nos pertenecía, haciéndonos pasar por gente que no éramos.
Extrañamente yo sabía que todo lo que hacíamos era trabajo perdido porque esa misma noche la humanidad sería barrida por una especie de cataclismo. Pude ver, en un corte de imagen, como un temblor sacudía los océanos y, en un acercamiento de la cámara onírica, todo un grupo de pingüinos nadaba en formación huyendo de algo que yo no podía ver.
Todo tenía una tonalidad azulosa.
También sabía que solamente seis personas escaparían al desastre, todos jóvenes y hombres... Uno de ellos era uno de los conspiradores del inicio del sueño, y otro un explorador que en esos momentos se encontraba en el interior de una cueva en el Himalaya. De los demás no recuerdo nada.
La escena regresaba al local de los conspiradores. Todo seguía normal: un control policiaco de rutina que lográbamos evadir. Y sin embargo, yo sabía que todo iba a cambiar. Yo presentía el inicio de la inundación.
Me desperté.